Depresión y suicidio

La depresión es un trastorno del estado de ánimo, que se caracteriza por la presencia de estado de ánimo deprimido, prácticamente todo el día, durante gran parte de la semana y pérdida de interés o de placer en todas o casi todas las actividades. Además el cuadro involucra los siguientes síntomas:

 

  • Deseos frecuentes de llorar.

  • Alto apetito o inapetencia, con su posterior aumento o disminución de peso.

  • Insomnio o hipersomnia (dormir en exceso) casi todos los días.

  • Agitación o retraso psicomotor.

  • Fatiga o pérdida de energía.

  • Sentimientos de culpa e inutilidad.

  • Disminución de la capacidad para concentrarse o tomar decisiones.

  • Pensamientos de muerte, ideación y/o intento suicida.

 

Los síntomas provocan malestar significativo y deterioro en el funcionamiento de las distintas áreas de la vida de quien la padece.

 

Las reacciones emocionales que suelen tener los pacientes con depresión suelen ser de tristeza, culpa, vergüenza, desmotivación, desesperanza y apatía. Suelen tener una percepción negativa de sí mismos, del mundo y del futuro. Tienden a retraerse, aislarse y dejar actividades que pudieron provocar en otros momentos de su vida, bastante placer y satisfacción. 


La depresión, dependiendo del paciente, puede tener corta o larga duración, padecerse con distinta intensidad, manifestarse una o varias veces durante la vida y puede darse por factores externos o por naturaleza orgánica.

Es usual que los pacientes tengan pensamientos de muerte, que pueden ser del tipo “¿cómo será estar muerto?”, “a veces desearía morir para poner fin a mi sufrimiento”. Algunas personas pueden sólo tener pensamientos de ese tipo, mientras otros podrían tener ideación suicida y otros intentos, dependiendo de la severidad de la depresión.

 

El suicidio guarda relación con la mayoría de los trastornos mentales graves, y en el caso del trastorno depresivo, el riesgo, es 21 veces mayor a la población general.

En Europa, de 60.000 personas que mueren debido a suicidio, más de la mitad estaban deprimidas, de acuerdo a lo expresado en el documento “Depresión y Suicidio 2020: Documento Estratégico para la promoción de la Salud Mental”.

Los trastornos mentales, y fundamentalmente la depresión, son las causas más comunes del acto de atentar contra la propia vida. Generalmente, las personas que optan por matarse, están en un estado de profunda desesperanza, se ven sobrepasadas por situaciones que no le ven otra solución, más que la muerte.

Si usted observa que algún ser querido manifiesta bajo estado de ánimo constantemente, expresa que “no tiene ganas de hacer nada”, se aísla, deja de lado sus quehaceres y pasatiempos, llora con frecuencia, expresa sentirse triste, desesperanzado, tiene dificultades para dormir, alteraciones en el apetito, entre otros aspectos, es preciso que lo incentive a buscar ayuda profesional y le otorgue la contención que esta persona necesita. Si hay presencia de estos síntomas es probable que se esté presentando un cuadro de trastorno depresivo.
 

Ahora bien, si la persona además habla sobre la muerte y expresa pensamientos relativos a estar muerto, es preciso poner atención y preguntar directamente si hay ideación suicida. También es preciso estar alerta si es que la persona se encierra por mucho tiempo en su habitación o baño, plantea dichos que denotan desesperanza y se manifiesta desinterés y apatía de manera generalizada. También es necesario esconder, o en la medida de lo posible, mantener fuera del alcance del potencial suicida, objetos con los que podría hacerse daño (objetos corto punzantes, cuerdas, pastillas, entre otros) y asegurarse que la persona esté siempre acompañada.

 

Si usted está padeciendo depresión y pensando en el suicidio como opción, es preciso que busque ayuda tanto psiquiátrica como psicológica, con el fin de tener tratamiento farmacológico y a su vez terapia. Ambos tratamientos son necesarios y abordan la problemática con distintas herramientas.

 

Cabe señalar que hablar sobre el suicidio, puede disminuir las probabilidades de que se realice un intento, debido a que la persona puede sentirse escuchada y acogida, si se conversa el tema adoptando una postura de escucha y contención.

Psicóloga Adolescente y Adulto María Eug
Ps  María Eugenia Gómez

Psicóloga Universidad Andrés Bello​

Magister en psicología Clínica mención social jurídica en Universidad Andrés Bello.

Con experiencia en centros privados de salud y salud mental, llevando a cabo procesos de psicodiagnóstico y psicoterapia cognitivo conductual a pacientes adolescentes y adultos.

Ha atendido trastornos depresivos, trastornos ansiosos, problemas de pareja, problemas académicos, estrés, problemas de autoestima, trastornos alimenticios, orientación vocacional,  duelos, temáticas de abuso sexual y violencia intrafamiliar, entre otros.

Manejo de test tales como Rorschach, TRO y test gráficos (Persona Bajo la Lluvia, HTP, Test de la Familia, Test de Figura Humana. Atención de pacientes a partir de 14 años en adelante

(Atención pacientes 14 años en adelante)

Psicologa, psicologo en Santiago, centro psicologico